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Libros, lobros, lubros

Breves reseñas de lo que voy leyendo

Madoguna

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"La vida es lo te que va ocurriendo mientras tú te empeñas en hacer otros planes"
June 15

Infierno, de Patricia Melo

Título original: Inferno

Traductora: Rita da Costa

408 páginas

País: Brasil.

 

Este libro es una grata sorpresa para cualquiera que lo lea, merecería mayor éxito, así como muchos lectores se merecen conocerlo y disfrutarlo.

El comienzo es ya una ruptura con la narración convencional: “ Sol, piojos, chanchullos, buena gente, trapos, moscas, televisiones, usureros, sol, plástico, tormentas, toda clase de trastos, funk, sol, basura y estafadores infestan el lugar.”

Sólo con leer estas líneas sabemos que estamos ante una novela diferente, actual, dinámica, luego seguimos leyendo y nos vemos envueltos en una historia apasionante, llena de color y de aventuras.

José Luís Reis, Reizinho, vive en una favela de Rio de Janeiro, con sólo diez años ya sabe que él no quiere estudiar ni trabajar: quiere ser narcotraficante, como su vecino Miltâo, a quien admira. Así, mientras su madre trabaja como asistenta y su hermana Carolaine ve telenovelas y tiene una aventura con un hombre casado, Zé Luís deambula por la favela metido de lleno en el mundo de las drogas, el pillaje, los atracos y las traiciones constantes. Poco a poco va consiguiendo sus objetivos.

Es una historia muy dura, no le queda más remedio que serlo si quiere ser realista, ya conocemos cómo es la vida en las favelas por documentales, películas y otras novelas como Ciudad de Dios de Paulo Lins, pero uno nunca se acostumbra a tanta violencia y brutalidad y a que la muerte a tiros en las calles sea algo cotidiano, por eso no deja de sorprender y de doler el relato de la vida de Reizinho, más cuando al comienzo es un niño de sólo diez años. Por suerte para el lector Melo tiene la habilidad de condimentar la novela con buenas dosis de humor negro, un humor fino e irreverente que hace reír en medio de la desolación. A destacar: la mala suerte de Carolaine con sus “novios”, la vida folletinesca y superficial de la señora para la que trabaja Alzira (La madre de Zé Luis) como empleada doméstica y las aventuras de Rosa María, una prostituta que se casa con un alemán y se va a vivir al país de él, aunque sigue en contacto con el dueño del bar de la favela al que cuenta con mucha  gracia los detalles de su nueva vida.

Uno de los recursos que más me han gustado son las onomatopeyas utilizadas por la autora con gracia y oficio, que tanto sirven como llamada de atención, como complemento del relato o para acentuar el carácter de los protagonistas, como ocurre en el caso de Marta, que siempre come chicle y cuando la narración se refiere a ella se intercala con el sonido del globo de chicle al explotar. Página 250: “Plof, plof, plof, hacía unos globos enormes con el chicle, uno detrás de otro, con mucha rapidez. En esto no hay quien me gane, había dicho la chica, y era verdad, joder, qué bien lo hacía, y era preciosa, joder, globos, plof, uno tras otro, plof, plof.”

Otro recurso interesante es el de narrar de continuo, sin distinguir diálogo, descripción o pensamientos, sin un puntos y aparte, y a pesar de ello que no genere confusión, más bien al contrario: queda una narración fluída, de gran soltura, que sorprende al lector por su claridad.No puedo menos que recomendar este libro a todo el mundo, primero porque me parece injusto que sea tan poco conocido, segundo porque es bueno, muy bueno, de lo mejor que se ha escrito en los últimos años. Creo que Patricia Melo dará que hablar, quizá no con esta novela, será con otra, pero dados su juventud y su talento confío en que logrará destacar.

La tía Julia y el escribidor, de Mario Vargas Llosa

Editorial Seix Barral

447 páginas

 

La tía Julia y el escribidor es un libro divertido, de un humor basado en situaciones rocambolescas, disparatadas, inventadas como historias de telenovela por un hombre igual de extravagante: Pedro Camacho.

Como hilo conductor la vida del propio autor, a quien llaman Varguitas, universitario de apenas 18 años que vive en el Perú de los años 50, trabaja en el noticiero de una emisora de radio, escribe sus primeros relatos, vive con sus abuelos y rodeado de familiares con los que tiene un trato diario y cercano.

Marito tiene también un buen amigo, llamado Javier, y aprecia y admira al nuevo fichaje de la emisora hermana a la que él trabaja: Pedro Camacho, boliviano, famoso escritor e intérprete de radioteatros. Los dueños de las dos emisoras, la panamericana, donde trabaja Mario, y la Central, donde trabaja Camacho esperan subir audiencia con este señor pequeño, de ojos saltones que se dedica en cuerpo y alma a su profesión, con unos conceptos muy particulares sobre el mundo y las personas.

Pero lo más importante en la vida de Mario es su tía Julia, la hermana divorciada de su tía política Olga, que viene de Bolivia a casa de la familia.

Las peripecias de estos enamorados, las conversaciones con Pedro Camacho y las anécdotas diarias del autor se intercalan con los relatos que el escribidor va inventando, historias truculentas y terribles, pasiones desaforadas llenas de soledad, violaciones y desgracias bajo las que subyace una dura crítica a la cultura de los folletines, la mala literatura en contraposición a la buena literatura, que es a la que aspira Mario. Para colmo conforme avanza la novela en las historias de Camacho los personajes, sus nombres y profesiones van confundiéndose poco a poco conforme su autor va perdiendo la capacidad mental de la que siempre gozó. En casi todas ellas leemos con regocijo cómo su autor plasma sus creencias y manías sin importarle si provocan risa o pueden ofender a alguien: las constantes puyas e insultos a los argentinos, la creencia de que los problemas mentales y los digestivos van de la mano, la manía de introducir siempre un personaje en la cincuentena y decir que está en la flor de la vida, atribuyéndoles siempre unos rasgos físicos idénticos: frente ancha, nariz aguileña, mirada penetrante, rectitud y bondad de espíritu.

Vargas Llosa escribe en primera persona este texto autobiográfico de aquellos meses de su vida , su prosa es sencilla y fluida y demuestra a cada paso su conocimiento de la lengua, su capacidad de utilizarla, adornarla y presentárnosla como una novela que  además de gracia tiene una gran calidad. Los personajes están bien perfilados y el uso de la jerga limeña les confiere gran realismo.

Leyendo este libro no he podido dejar de recordar otro del mismo autor: Pantaleón y las visitadores, escrito inmediatamente antes que este, de un estilo humorístico muy parecido. Si bien se valora  a Vargas Llosa por obras serias de temática más política y social como Conversación en la catedral y La fiesta del chivo, no es menos loable su capacidad para hacernos reír cuando se lo propone, siendo más difícil escribir una buena novela de humor que una obra dramática.

Como réplica a este libro Julia Urquidi, la tía Julia, publicó en 1983 otro libro: Lo que Varguitas no dijo, unas memorias de su vida junto a Mario una vez que ambos se casaron.

La extranjera, de Serguéi Dovlatov

Traductor: Ricardo San Vicente

Editorial Galaxia Gutemberg/Círculo de lectores

165 páginas

 

Marusia es hija de altos cargos del régimen socialista soviético, no le falta de nada aunque su matrimonio con un cantante famoso es un completo desastre. Cansada de su vida se deja seducir por la idea de emigrar, algo muy habitual en la Rusia de aquella época, a Nueva York y cambiar de vida. Se instala en casa de unos parientes que residen en el llamado Barrio ruso.

No es difícil ver tras el personaje de Marusia al propio Dovlátov, emigrante en los años 70, fecha en que el escritor se aturdió por primera vez con el caos neoyorquino, como le ocurre a la protagonista.. También en las respuestas ingeniosas de Musia, en su descaro podemos encontrar el humor de este escritor de corta pero intensa obra.

Su estilo es sencillo, de frases breves y muchos diálogos, fácil de leer, tiene un humor desenfadado que nada tiene que ver con el tradicional uso de lo trágico de la literatura rusa. Sin embargo consigue decir mucho en muy pocas palabras.

Sus personajes no tienen gran profundidad psicológica, están hechos de trazos, de anécdotas, de cortas e ingeniosas descripciones que consiguen crear un retrato preciso de cada uno.

Me sorprendió que, aproximadamente a la mitad del libro y hasta el final surge el escritor como un personaje más de la historia, incluso menciona algunas de sus obras, aunque sin quitar protagonismo a Marusia y su agitada vida.

Una novelita recomendable: corta, sencilla y con humor, que se lee perfectamente en una tarde dejándote, eso sí, con ganas de un poquito más.

Dovlátov vivió sólo 49 años, fue alcohólico y contaba sus relatos a sus amigos antes de traspasarlos al papel. El hecho de emigrar a Norteamérica le permitió leer tanto a los escritores rusos censurados como a los nuevos escritores norteamericanos. Esto influyó decisivamente en su estilo. Algunos le llaman el Jack Kerouac ruso.

March 08

Hoy, Júpiter, de Luís Landero

Tusquets editores

400 páginas

 

Es siempre un placer leer a Landero, sobretodo si los últimos libros que se han leído son de autores extranjeros, como es mi caso. La vuelta a Landero significa entonces la vuelta a lo cotidiano, a historias cercanas que le ocurren a gente que pueden estar entre nuestros conocidos.

Hoy, Júpiter tiene dos líneas argumentales: de un lado tenemos a Dámaso Méndez y su familia, desde que aquel tenía diez años, justo antes de que Bernardo, un niño ajeno a la familia, le arrebatara el cariño de su padre y su hermana y rompiera la armonía familiar; y de otro tenemos la historia de amor de Tomás Montejo, un profesor de literatura. Casi al final de la novela Tomás y Dámaso se conocen y se convierten cada uno de ellos en un personaje más del relato del otro.

Creo que la historia de Dámaso prevalece sobre la de Tomás porque la de el profesor de literatura es más convencional y suscita menos interés, sin embargo la relación de Dámaso con su padre y con el advenedizo Bernardo, los años de odio y soledad, el deseo de venganza...hacen una historia mucho más interesante y saber cómo acabará le aporta al libro toda la tensión que necesita para que queramos seguir leyendo.

Así, como siempre hace este autor, con sus palabras acertadas, sus expresiones precisas y sus adjetivos justos para describir desde un árbol hasta un estado de ánimo, se ha embarcado a tocar temas como las relaciones padre-hijo, el odio y la venganza, de los que nos demuestra, además, su inutilidad.

Se van alternando los capítulos dedicados a las dos historias hasta que estas convergen en un lugar común, y en varios capítulos comunes, esta estructura le aporta al libro dinamismo y amenidad a la lectura.

Los personajes se describen con tantos matices psicológicos que se diría que son personas reales, tal es la capacidad del autor para “dar vida” a sus protagonistas, la misma que tiene para conseguir que uno se sienta como bajo una parra en el cálido verano extremeño, es el poder de las palabras usadas con oficio y talento, talento que queda hábilmente demostrado también en la capacidad de tejer situaciones eróticas que resultan sutiles y a la vez brutales. Me llamó la atención que la carga erótica en esta novela es mayor que en novelas anteriores de Landero, de un erotismo crudo, sin remilgos, despojado de todo romanticismo que impresiona por el mero hecho de que uno no lo espera.El libro le debe el título a una anécdota que vive uno de los protagonistas: en una plaza de una ciudad chilena un pobre anciano pide una moneda a los que quieran mira por su telescopio, un cartelito de cartón indique la estrella que se puede ver cada día (Hoy, Júpiter), sin embargo a través del telescopio sólo se ve un vago resplandor. Quizá esta anécdota sea un guiño del autor para decirnos que no que se ve no es siempre lo que parece, así ocurre cuando uno mira a través de un telescopio porque le dicen que verá Júpiter, así ocurre también cuando, como Dámaso, uno pasa la vida odiando a alguien que al final nada tiene que ver con la persona que originó ese odio.

February 03

Don Camilo, de Giovanni Guareschi

Título original: Don Camilo. Mondo píccolo

Traductor: Fernando Anselmi

284 páginas.

 

Después de la segunda guerra mundial, en una Italia profundamente dividida entre los demócratas católicos y los comunistas, concretamente en un pueblecito en las llanuras del Po, al norte de país, Pepón, el alcalde, y Don Camilo, el párroco, representantes de facciones políticas opuestas llenan su día a día con sus pequeñas trifulcas, a veces gamberradas como llenar la campana de la iglesia de petardos que explotan cuando el cura sube a tocar misa, otras, peleas un poco más serias en las que no es raro que cura y alcalde lleguen a las manos, que es como ellos saben solucionar las cosas. Así lo describe el libro en la página 243: “Cosas que suceden allá, en ese pueblo extravagante donde el sol martillea en la cabeza de la gente y donde la gente razona más a palos que con el cerebro”.

Pepone y Don Camilo son dos personajes entrañables que en el fondo están hechos de la misma pasta: terquedad y nobleza. Hay un tercer personaje, que complementa a Don Camilo, es Jesús, que tiene largas conversaciones con el cura, y no deja de tener su gracia pues es un Jesús muy humano, que se ríe y se entristece, que conoce y protege a Don Camilo.

 

El libro se compone de 3 historias independientes y 37 capítulos sobre Don Camilo. Cada capítulo tiene una pequeña ilustración al principio hecha por el mismo autor. Las tres primeras historias nada tienen que ver con lo que viene después, son sólo una introducción para que conozcamos cómo es aquella tierra a la que Guareschi se refiere con un mundo pequeño y cómo son las gentes que la habitan. Una vez hecho esto el autor entra de lleno en las historias del cura y el alcalde. Cada capítulo es independiente, aunque guardan relación, son anécdotas sobre lo mismo pero que no tienen una continuidad argumental.

 

Me ha recordado mucho a las Historias de Valcanillo, de nuestro Tomás Salvador, una crónica de un pequeño pueblo castellano, después de la guerra civil. Lo que les diferencia es el pesimismo y tono  trágico de Salvador que se convierte en humor en Guareschi, en las situaciones más trágicas sabe deslizar un punto de humor que hace que permanezcamos todo el libro con la sonrisa en los labios.Don camilo, un mundo pequeño es el primer libro sobre el famoso cura, luego Guareschi escribió otros: La vuelta de Don Camilo, El camarada Don Camilo... lo que es una suerte porque no es difícil que tras leer el primero uno quiera seguir leyendo más.

Las amantes, de Elfriede Jelinek

Título original: Die liebhaberinnen

Traducción de Susana Cañuelo y Jordi Jané

Editorial El Aleph

185 páginas

País: Austria

 

En la página 124 dice: “Puesto que el destino de Brigitte está en nuestras manos, podemos interrumpirlo siempre que nos parezca oportuno”. Con esta declaración la autora se está proclamando narradora omnisciente que no oculta que ella es dueña y señora de lo que ocurre a sus personajes, a la manera de Kundera cuyos libros tienen este recurso como seña de identidad. También Jelinek, como antes hizo Kundera, hace del lector su cómplice.

De esta manera la autora rompe con el personaje de la novela tradicional y crea unos personajes absolutamente planos, que son sólo una excusa y un medio para hacer la crítica que se pretende, ¿y cuál es esa crítica? La sociedad, en este caso la austriaca, aunque se puede extrapolar a cualquier sociedad capitalista, porque son sus valores económicos y morales lo que se critica. También a los hombres y las mujeres, cómo se pliegan a los dictados y exigencias de esa sociedad.

 

Brigitte y Paula son trabajadoras en una fábrica de costura, ambas tienen un mismo objetivo: casarse con un hombre, tener un hogar, sentirse económicamente seguras para poder creerse realizadas. Cada una consigue un resultado diferente pero todo el proceso es descrito con una gran carga de negatividad que ha sido constante en las posteriores novelas de la autora después de esta primera. Jelinek despoja a la sociedad y al ser humano de todo lo bueno para criticar hasta el escarnio todos los aspectos negativos: el egoísmo, las limitaciones, la dependencia... no hay perdón ni indulgencia para nadie, la crítica es tan feroz que resulta agobiante para los lectores que, como yo, vemos la vida de otro modo.

Y aunque nada ni nadie escapa a su crítica visceral carga las tintas con el sexo masculino a los que ve como seres sin sentimiento, brutales, que viven en función de su sexualidad.

 

También dice Jelinek en la página 153: “Esto no es una novela bucólica, esto tampoco es una novela de amor, aún cuando así lo pareciese.

a pesar de que esto aparentemente trata del campo y del amor, no se trata en realidad ni del campo ni del amor”.Ella es iconoclasta, es innovadora, guste más o menos es cierto que es una de esas escritoras que abre camino a nuevos estilos y nuevas formas de entender la novela. En Las amantes, por ejemplo, no utiliza las mayúsculas, no se si como llamada de atención o simplemente por un capricho estilístico. Usa muchas repeticiones de frases y palabras, y exclamaciones constantes en un intento de resaltar la ironía de lo que va contando. Pero está claro que ella no persigue la belleza estética, sino dar un mensaje, de ahí la estructura sencilla, alternando los capítulos que dedica a cada historia, de ahí también el estilo directo, sin florituras. No hay descripciones, ni largas disertaciones, sólo unos sucesos que le sirven de base a su crítica. No evita las palabras malsonantes que afirman la crudeza de las historia. Así, temas como el matrimonio y el amor quedan totalmente expuestos, reducidos al absurdo de ser un montaje de la sociedad para la manipulación de hombres y mujeres. En última instancia una trampa para las mujeres que tienen que “cazar” a un hombre para ser felices, algo que la autora, como buena feminista, desprecia y ridiculiza.

Los que vivimos, de Ayn Rand

Título original: We the living

Traducción de Fernando Acevedo

Plaza & Janés, año 1979

520 páginas

 

La familia Argounov, compuesta del matrimonio y dos hijas: Lidia y Kira viven en Petrogrado, el padre tiene un negocio de pieles que le ha costado años de esfuerzo. Cuando en octubre de 1917 les son arrebatados sus bienes huyen a Crimea con la esperanza de que el ejército blanco triunfe sobre la revolución y deje las cosas como estaban, pero como eso no sucede vuelven cuatro años después.

Con Kira, el personaje principal, somos testigos de los años posteriores a la victoria de los rojos, en esos años nuestra protagonista, que acaba de salir de la adolescencia, sufre una madurez prematura debido principalmente a los problemas que le surgen por el nuevo orden político, pero también el amor, el trabajo, las aspiraciones profesionales y los problemas familiares convierten a la Kira ingenua e ilusionada que conocemos al principio en una mujer luchadora capaz de pelear con uñas y dientes para defender lo suyo sin dejar, sin embargo, de soñar con una vida mejor.

El tema principal del libro es la libertad: para ser uno mismo, tener un deseo y poder alcanzarlo, libertad para decidir lo que uno quiere hacer con su vida. Lamentablemente es muy difícil ser libre, aún más cuando la situación política y social va coartando poco a poco todos los aspectos de su vida, cuando todo se ve influido por decisiones ajenas a Kira que son inapelables, cuando la gente, debido a este estado de cosas, va cambiando su forma de pensar y actuar, traicionándose a sí misma, como ocurre con la madre de Kira, su primo Víctor y tantos otros.

También se habla de corrupción política, de traición a los ideales... en general es un libro muy crítico con el comunismo que se ejerció en Rusia, sólo lo salva un personaje: Andrei Taganov, un líder comunista que sí es honrado, que lucha por sus ideales y que, a pesar de los mismos, es capaz de comprender a Kira, que abandera la crítica a este régimen que le impide decidir libremente.

Es muy interesante saber cómo afectan los grandes acontecimientos de la historia a la gente de a pie, a las familias, al trabajo, al modo de vida incluso, y en este libro se habla de todos esos detalles que son, en última instancia, los que importan: pisos compartidos por varias familias, sin derecho a la intimidad, distribución del trabajo favoreciendo a los que tienen unas ideas políticas determinadas, los impuestos discriminatorios, las cartillas de racionamiento...

Ayn Rand (pseudónimo de Alissa Zinovievna Rosenbaum) nació en 1905 y publico Los que vivimos en 1936, es una escritora que emigró a Norteamérica, ella misma confiesa que esta es la más autobiográfica de sus obras. Autora de la teoría filosófica llamada objetivismo que dice que cada individuo tiene derecho a elegir sus valores, sin tener que sacrificarse por los demás y sin que nadie trate de imponerle otras ideas. Está claro que este libro es una muestra de esa filosofía objetivista.

Es una historia dramática, triste, cuyo final no hace sino subrayar esa tristeza, parece querer decir que no hay solución, parece querer matar cualquier esperanza para las personas que desean ser libres como Kira, para las honradas como Andrei, para los débiles, que se intentan adaptar y acaban degradándose, como Leo Kovalensky. Como contraste personajes como Pavel Syerov triunfan, se salen con la suya y quedan triunfantes en el lugar donde no hay cabida para todos los otros. Triunfa la desesperanza.En su momento se catalogó a Los qué vivimos como una novela rosa, nada más lejos de la verdad, hay un triángulo amoroso, sí, compuesto por Kira, Leo y Andrei, hay un amor no correspondido, pero no se hacen concesiones al romanticismo ni a los finales felices. Es una realidad tan cruda, tan descarnada, es un amor tan influenciado por la situación política que viven que de romántico tiene bastante poco. Por suerte, si no estaríamos hablando de otra novela.

Servidumbre humana, de William Somerset Maugham

Título original: Of human bondage

Traducción: Enrique de Juan

Editorial Debate

661 páginas

 

Servidumbre humana fue publicado en 1915, ya en el prólogo el autor advierte que no podría decir qué parte del libro es real y cual imaginaria. Hay muchas similitudes entre Philip Carey, el protagonista del libro, y Maugham: para empezar está esa limitación que a los dos les afectó bastante, sobretodo en la infancia, en el caso de Philip una malformación en el pie, en el del autor la tartamudez. Pero hay más: ambos se quedaron huérfanos bien pequeños y fueron a vivir con su tío vicario, ambos estudiaron en Alemania, trabajaron en una oficina y terminaron estudiando medicina, aunque en el caso del autor dejó la carrera para dedicarse a escribir. No son pocos los parecidos.

Philip Carey, siendo aún muy niño, pierde a su madre y le llevan a vivir con su tío, vicario de Blackstable, y su mujer, poco después le llevan a un colegio interno con la idea de que despierte su vocación religiosa, sin embargo el chico tiene otros intereses... durante más de veinte años acompañamos a Philip en los avatares de su existencia, sus errores, sus aciertos, sus viajes, sus años como aprendiz de pintor en París, sus primeros amores. Con profusión de detalles conocemos los más íntimos pensamientos de Philip y somos testigos de su evolución emocional, de ser un niño retraído y atormentado pasa a ser un joven que madura poco a poco, que trata de buscar su lugar en el mundo.

El mayor acierto de esta novela es la veracidad del protagonista, es tan humano, con sus buenos y malos sentimientos, sus incoherencias, sus limitaciones...  que no podemos dejar de seguir sus pasos página a página, cruzando los dedos para que el final encierre un buen destino para él, es lo mínimo que se merece ese muchacho tullido de gran corazón.

Otro de los valores del libro es que nos permite conocer Londres y París a principios de siglo XX: la enseñanza, las condiciones laborales, la estricta diferenciación de clases en Londres, y el ambiente bohemio de los pintores de París, decididos a pasar necesidades por dedicar su vida a la pintura. En este sentido es una novela de gran valor testimonial.

Como abarca tanto tiempo y varios lugares aparecen muchos personajes, eso sí, de manera cronológica porque no hay saltos en el tiempo, es una narración lineal. Entre los personajes secundarios, unos más destacados que otros, se encuentra Mildred, la camarera que se convierte en un gran amor, aunque destructivo para Philip y que aparece de manera intermitente durante toda la novela, también amigos como Hayward y Lawson, sus tíos y, por supuesto, la familia Athelny, que juega un papel determinante en su destino por acogerle y por ser la familia que Philip siempre había deseado tener.

Esta novela fue acusada de tener un final convencional, yo creo más bien que Carey lo que demuestra con su decisión final es que por fin ha llegado a obtener lo que quería, por fin ha madurado y sustituye todas sus fantasías de juventud por la realidad, que no está nada mal. Sí queda un poco la idea de que se conforma, pero esto es algo que cada lector verá de forma diferente.También fue criticada por estar plagada de clichés, es de entender que en una época de renovación, en la que se exploraban nuevas formas de narrar y ya despuntaban con la calidad y originalidad que les es propia autores como Joyce y Virginia Woolf el estilo de escribir de Maugham resultaba demasiado apegado al pasado con el que se pretendía romper. Todas esas críticas no evitaron que tuviera gran éxito de público, como tenían todas las obras de Maugham. Con su estilo claro y comedido Maugham era un escritor querido por los lectores a pesar de pertenecer, efectivamente, a la antigua escuela. Yo los entiendo, a veces apetece leer este tipo de novelas, narraciones clásicas, libros de gran grosor con muchos personajes, largas historias que acompañan un tiempo y que al final siempre da pena terminar. Maugham es un valor seguro si se quiere leer una novela de este tipo.

December 02

Proleterka, de Fleur Jaeggy

Tusquets editores. Colección Andanzas.

131 páginas

País: Suiza, posteriormente nacionalizada italiana.

 

Proleterka es una de esas novelas que una vez terminadas piensas en ellas durante días porque impresiona, es una historia corta y feroz, escrita con frases breves, crueles y cargadas de sentido. Tras ese estilo lacónico transmite un manantial de emociones que sacuden y estremecen más que una descripción exhaustiva.

Un padre y su hija adolescente hacen un crucero por el Mediterráneo en un barco cuyo nombre da título al libro.

Cuando la chica era pequeña la madre los abandonó y ella quedó al cuidado de su abuela materna. Al padre, Johannes apenas se le permitió pasar tiempo con ella. El crucero es la última oportunidad para el padre y la hija de conocerse pues él está mortalmente enfermo. Ella, sin embargo, estará más ocupada en vivir su primera experiencia sexual con un marinero del Proleterka.

Esta historia contada en primera persona podría ser un relato intimista de una relación padre-hija, pero la narradora no busca esa cercanía con el lector, busca la distancia, incluso consigo misma. Para relatarnos lo que pasó alterna el presente, cuando siente deseos de tener las cenizas de su padre, con otros dos momentos en el pasado: la infancia y los días del crucero, lo que nos permite conocer la historia con más profundidad.

Es el crucero un viaje no sólo físico, también de iniciación al mundo adulto en el que la protagonista se atreve a juzgar a sus padres y a perder su virginidad, ambas cosas de forma rabiosa, triste y desesperada, que muestra las heridas que la familia rota y la ausencia de los padres ha dejado en esa niña. Estos son por tanto los grandes temas de esta novela.

La narradora alterna la primera y la tercera persona incluso en un mismo párrafo, y se refiere a sí misma como “la hija de Johannes” y a su madre como “la que fue mujer de Johannes” en un intento de distanciarse de sí misma, de su dolorosa realidad. Esa aparente frialdad es un grito solapado, desgarrador, no cuesta ver en el tono distante y la frase breve un auténtico drama personal.

Esta novela, premio Viareggio 2002, es un comienzo perfecto para quien aún no conozca a Jeuggy, autora poco prolífica y menos mediática, cuya prosa tiene la calidad de los más grandes. De padre alemán y madre italiana, como la protagonista, Fleur parece verse reflejada en este libro, como antes se vio reflejada en Los años del castigo, aunque no podamos contrastar porque apenas tenemos datos biográficos de ella.

Esta novela no deja de recordar a otra con padre e hija de protagonistas, hablo de Buenos días, tristeza, de Françoise Sagan, una historia también muy dramática a pesar de estar basada en una relación completamente distinta, pues mientras en Buenos días, tristeza padre e hija estaban muy unidos en Proleterka ocurre al contrario y mientras la pequeña Cecilia lucha (aunque de un modo muy sui generis) por salvar la relación con su padre, la hija de Johannes la ve desvanecerse, aparentemente imperturbable, como si no le afectase, pero le afecta, cualquiera que lea la novela con un mínimo de atención percibirá cuánto le afecta.

Sus razones tendrá Jeuggy para rematar la historia del modo en que lo hace pero pienso que da un giro totalmente innecesario en un momento en que esa revelación ya no importa al lector.

 

November 25

La Señora Dalloway, de Virginia Woolf

(Mrs. Dalloway)

Traducción de Andrés Bosch

Unidad editorial. Colección las 100 joyas del milenio.

190 páginas

 

La Señora Dalloway es un libro que agradece una segunda lectura, y me atrevo a decir que una tercera, porque no es una novela fácil. De un lado está la ausencia total de tensión dramática en el argumento, que nos priva de un incentivo primordial, de otro no admite dispersión, imita constantemente el hilo del pensamiento de varios personajes, así que la atención ha de ser absoluta. Como premio uno encuentra preciosas metáforas llenas de color e imágenes de gran fuerza narrativa.

La acción transcurre en Londres, tras la primera guerra mundial, comienza por la mañana, cuando Clarissa Dalloway empieza con los preparativos para la fiesta que dará esa noche en su casa, hasta que acaba esa fiesta. En ese mismo día se suicida Septimus Warren Smith, un veterano de guerra enfermo mental obsesionado por su incapacidad de sentir y la muerte en la guerra de su amigo Evans.

Pero la historia predominante es la de Clarissa, mujer de la alta sociedad, buena madre y esposa, excelente anfitriona, una mujer perfectamente integrada en su entorno que una vez pudo elegir no ser convencional casándose con Peter Walsh, un aventurero y, según muchos, un fracasado.

Hubo otro elemento no convencional en su juventud: la amistad con Sally Seton, una joven bisexual. Pero ni rastro ha quedado de estas dos personas en la vida de la Señora Dalloway, al menos hasta que vienen a verla en el día de su fiesta.

“Como una persona a la que se le ha caído una perla o un diamante en el césped y separa con mucho cuidado las altas briznas, hacia aquí y hacia allá, en vano, y por fin espía entre las raíces, así fue Clarissa de un asunto a otro.” (Página 120) Y así va también el lector, de un pensamiento a otro, espiando las conciencias para, por fin, encontrar la perla que es la Señora Dalloway. Resulta curioso cómo se dibuja un perfecto retrato de ella no a través del narrador sino del pensamiento de las personas que le rodean: su marido, su hija, Peter, Sally... Este recurso es una de las grandes aportaciones de Virginia Woolf a la narrativa moderna: mostrar cuán interesante puede resultar la narración subjetiva, conociendo a los personajes desde dentro frente a la narración tradicional, en que se les conocía a través del narrador.

Y no sólo eso, mediante regresiones al pasado de varios personajes conocemos el momento en que tanto Clarissa como Septimus tomaron las decisiones que los llevaron a ser los que hoy son.

Así, en un murmullo incesante de pensamientos, se van tocando temas como el colonialismo, la locura, o el tema estelar: el papel de la mujer en la sociedad. Hay tres personajes muy representativos en este sentido: Clarissa Dalloway, Sally Seton y Doris Kilman. Mientras la primera representa, como ya he dicho, la mujer inmersa en las convenciones y el orgullo de clase, la que cede el protagonismo a su marido, Sally es la mujer que de joven no fue convencional (bisexual, desvergonzada) pero con el tiempo se ha convertido en una mujer casada y madre de cinco hijos, en nada distinta a las demás. Sin embargo Doris Kilman representa a la mujer independiente, hecha a sí misma, con ideas políticas propias y se gana la vida como profesora de Elisabeth, la hija de Clarissa. A pesar de su valentía es un personaje muy maltratado tanto por Clarissa, que tiene celos de ella pues piensa que le quita a su hija, como por la narradora, que la describe como una mujer dominada por la posesividad y el resentimiento.

En cuanto a la locura de Septimus no deja de recordar a la propia autora, que también tuvo serios problemas mentales. Parece que Woolf buscaba un modo de denunciar la inutilidad de los métodos que utilizan los médicos para aliviar este tipo de males.

La fiesta de los Dalloway es un perfecto punto y final, un lugar donde se atan todos los cabos de la novela: el pasado y el presente de Clarissa están personificados en los invitados. Hasta de Septimus, al que no conoce, se habla en esa fiesta, pues su propio médico, que es un invitado más, da la noticia del suicidio.

Fuera han quedado las calles de Londres, con su familia real y su Big Ben dando puntualmente la hora y creando un marco espacial para la novela, no cuesta imaginar los acicalados jardines, los coches de caballos y el discurrir del Thamesis al paso por esta ciudad, que es la ciudad de la Señora Dalloway.

October 30

El retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde

Título original: The picture of Dorian Gray

Traductor: José Luís López Muñoz

Colección Millenium. Unidad editorial, S.A.

256 páginas

 

Una se acerca a un libro de esta talla con respeto, sabiendo de antemano que es una de las cumbres de la literatura universal, sabiendo incluso el argumento, harto conocido por todos, pero con la seguridad de que merece la pena leerlo, y de que  va a necesitar lápiz y papel para apuntar esas frases lapidarias con las que el autor trufa sus escritos y que se pueden leer en cualquier dietario que se precie.

Casualmente la mayoría de esas frases en este libro están en boca de Lord Henry Wotton, uno de los tres protagonistas, un individuo experimentado, misógino, provocador e ingenioso al que se requiere en todos los salones, en todas las reuniones de sociedad. Una detrás de otra dice frases como: “La diferencia entre un capricho y un amor eterno es que el capricho dura más tiempo”, o “Las tragedias reales de la vida ocurren de una manera tan poco artística que nos hieren por lo crudo de su violencia, por su absoluta incoherencia, su absurda ausencia de significado, su falta de estilo”.

Toda una filosofía vital que se va desgranando en los diálogos de los 20 capítulos que componen la novela, diálogos que cargan con gran parte del peso de la narración, no en vano Wilde fue más dramaturgo que novelista.

Para empezar conocemos a Dorian Gray en casa de Basil Hallware, el amigo pintor para el que posa como modelo y que ha mejorado su estilo gracias al amor que le inspira el muchacho. Allí mismo se conocen Dorian y Lord Henry, otro amigo de Basil, un dandy, un hombre de mundo que se propone moldear el carácter a Dorian, al que encuentra fácilmente manejable. Este se siente pronto fascinado por Lord Henry, que le hace ver en su primer y decisivo encuentro que la juventud y la belleza que ahora posee y que Basil acaba de reflejar en un magnífico retrato es efímera y que en unos años no quedará nada de la una ni de la otra. Dorian, impresionado, desea entonces permanecer siempre como en ese momento, como en el retrato.

Poco después el joven se enamora de una actriz llamada Sybil Vane, por una serie de circunstancias él deja de amarla y ella se suicida, este es el punto de partida de la degradación de Dorian pues decide despreciar el sentimiento de culpa sobretodo una vez que descubre que el retrato de sí mismo que Basil le regaló es el que va a cargar con los años y con las culpas que él rechaza mientras él permanecerá joven y con aspecto inocente ante los ojos de los demás.

Aquí los dos amigos del muchacho, Basil y Henry, juegan un papel de conciencia, una suerte de ángel uno y demonio otro. Un par de veces Basil reprocha a Dorian su frialdad, le pide una explicación de todo lo que se cuenta en Londres sobre él, pero el joven prefiere oír al hedonista Henry, adopta su cinismo y su búsqueda de placer egoísta. La decisión está tomada.

El relato de la evolución de Dorian es cronológico, con un par de saltos temporales que nos permite conocerle en tres momentos clave de su vida: A los 20, a los 25 y a los 38 años, en una historia pseudo-fantástica donde lo irreal es una excusa para la creación de una historia que trata temas tan reales como la eterna juventud, el mito de Narciso, la búsqueda de placer y la contraposición entre el bien y el mal.

De la corrupción y la maldad que se le atribuye a Dorian es más lo que se sugiere que lo que se cuenta en realidad, lo cual contribuye a darle una dimensión casi monstruosa, aunque imagino que Wilde no sería más explícito porque viviendo en una sociedad como la victoriana, con una moral tan rígida, se exponía a tener problemas, de hecho fue ferozmente acusado de inmoral por escribir este libro y algunos párrafos fueron utilizados como pretendidas pruebas en un juicio en el que se le acusaba de homosexual.

Por último quiero apuntar que resulta curioso el irónico final donde la moraleja da lugar a otro mensaje más sutil, que dice que la belleza y el arte son irreductibles: frente a la ambición hedonista de Dorian está el oleo, que sí permanece. Igual que esta novela permanece y sobrevive a los que la vamos leyendo.

 

October 28

Muerte de un apicultor, de Lars Gustafsson

(En biodlares död)

Traductor: Jesús Pardo

Editorial Nórdica libros

201 páginas

País: Suecia

 

Argumento

Lars Lennart Westin, ex-maestro de escuela primaria vive solo en una casa en el campo y se dedica a la cría de abejas y venta de miel. Tiene cáncer pero él no lo quiere saber, rompe la carta que le remiten del hospital con el resultado de las pruebas y se limita a aguantar el dolor, y a escribir en varios cuadernos. Son fragmentos de esos cuadernos lo que vamos leyendo y que nos desvelan todo sobre el apicultor, desde detalles de su vida diaria, recuerdos de la infancia, incluso algún relato inventado por él mismo.

 

Opinión

La historia es más nostálgica que triste. Lars vive su enfermedad sin demasiados reproches, intentando mantener la esperanza de que sea algo sin importancia, unas piedras en el riñón, quizá. Lo vive además en soledad, tiene todo el tiempo del mundo para recordar el pasado y reflexionar sobre él, de lo cual se destilan unas anotaciones cargadas de razón sobre la vida, las personas y uno mismo.

He ido encontrando frases de esas con las que me siento identificada porque forman parte de la experiencia de todos. Frases como: “A los que acaban significando algo para nosotros llegamos a verlos, no una, sino, por lo menos, hasta veinte veces, sin fijarnos de verdad en ellos.”

Lo único que sigue un orden cronológico son las anotaciones sobre su enfermedad, sus dolores, los demás fragmentos no tienen un orden temporal, primero nos habla de su ex-mujer, luego escribe algo de su infancia, después habla de su tío, y así va añadiendo pinceladas de su vida que van haciendo el retrato de nuestro protagonista, un hombre muy normal, algo arisco, al que siempre le costó relacionarse con los demás. Aporta algunos datos también sobre la sociedad sueca de los años 40 y breves descripciones de la naturaleza que le rodea.

Hay anécdotas realmente bonitas de su vida, como la de su primo Nicke, que rescató una moneda de oro del fondo de una esclusa; otras anécdotas quedan un poco cojas, debería haber contado algo más, como qué pasó con la mujer por la que dejó a su esposa, aquel gran amor que se esboza y luego desaparece.

En realidad todo el libro es bastante esquemático, y aunque está muy bien me hubiera gustado que se explayase un poco en sus recuerdos y pensamientos, pues tanto unos  como otros son bastante interesantes. Son 200 páginas, muchas apenas ocupadas por un párrafo, se te queda la miel (nunca mejor dicho) en los labios. Pero en fin, si Gustafsson decidió que era suficiente qué le vamos a hacer.

Muerte_de_un_apicultor

El niño de arena / La noche sagrada, de Tahar Ben Jelloun

(L´enfant de sable/La nuit sacrée)

Círculo de lectores

271 páginas

País: Marruecos

 

Argumento

 

Un rico comerciante marroquí se siente humillado porque su mujer le ha dado siete hijas en una cultura en la que sólo es honorable tener varones y donde además, los hermanos del hombre se quedan con gran parte de la fortuna si muere sin descendencia masculina. Así que decide, cuando nace su octava hija, que aquella será un varón, Mohamed Ahmed, así se lo harán creer a todos y así se le educará.

Estos son dos libros sobre la misma historia, el primero la narra desde varios puntos de vista y en un momento de la narración en que no tienen más datos de cómo sigue la historia hay varias personas que ofrecen varios finales.

En La noche sagrada es la propia Zarah (antes Ahmed) quien cuenta su propia historia siendo ya una anciana.

 

 

Opinión

 

El niño de arena.

Como ya he dicho hay varios narradores y un supuesto público al que van contando la vida de Ahmed. Habla primero un hombre en una plaza de Marrakech que dice poseer el diario del niño de arena, luego interviene el tío de Ahmed y también otras personas que dicen conocer la historia. Un día el ayuntamiento cambia esa plaza, construye una fuente y echa de allí a mercaderes y charlatanes... y la historia queda inconclusa. Tres de las personas que formaban la audiencia va a un establecimiento cercano y cuentan sus versiones del fin de la historia. También se les une un ciego bibliotecario argentino que recuerda a Borges.

El estilo es poético y un tanto abigarrado, prolijo en imágenes. A veces no se entiende bien lo que quiere decir, supongo que es de ese tipo de lectura en el que hay que dejarse llevar, disfrutando de las palabras sin preocuparse mucho de entenderlas. Personalmente prefiero entender lo que leo.Hay escenas de gran crudeza que tratan de expresar el drama de Ahmed pero con un estilo tan enrevesado no se llega a empatizar con el niño de arena.

 

La noche sagrada.

Fue premio Goncourt en 1987. Me ha gustado más que el anterior porque el estilo guarda la belleza de las metáforas pero es algo más sencillo, y como está contado por la propia Zarah en primera persona se hace más cercano.Consigue, además, construir dos personajes muy interesantes: El cónsul y la Sentada, dos hermanos que acogen a Zarah en su casa, de los cuales no nos dan el nombre real.

La sentada, cuyo oficio es estar sentada a la puerta del hamman, es también confesora de las vidas ajenas, casamentera... (una celestina musulmana), y su hermano ciego y dependiente que sufre su celo por tenerle solo para ella.

La historia de amor entre Zarah y el Cónsul es muy bella, incluso se perfila en este segundo libro la relación entre Zara y su padre, algo que no se relató en el anterior y que me parece importante porque revela datos de su padre que lo humanizan, no sólo es un señor egoísta y preocupado por su apariencia social, también es un padre que cuida de Ahmed siendo pequeño como sólo corresponde a una madre, el padre que moribundo se arrepiente de haber hecho daño a Ahmed con su decisión.

Lo recomiendo. Es una cultura distinta y muy interesante, es un escritor muy bueno y es un gran libro.
September 26

El primo Basilio, de José Mª Eça de Queiroz

Título original: O primo Basilio

Traducción de Rafael Morales

Editorial Alianza

484 páginas

 

Argumento

Luisa y Jorge pertenecen a la pequeña burguesía lisboeta de fines de siglo XIX, se quieren, reciben amigos en casa y llevan una vida tranquila.

Por razones de trabajo Jorge se va unas semanas a la zona del Alentejo, justo cuando vuelve Basilio de Brasil, el primo de Luisa que fue además su novio hasta que él rompió la relación. Ahora pretende seducirla.

Juliana, la resentida criada de Luisa, está al acecho de este romance y en cuanto consigue unas cartas comprometedoras comienza a hacerle chantaje a su señora.

 

Opinión

Tenía ganas de leer algo de Eça de Queiroz y escogí este libro al azar. Ha sido un descubrimiento. Al principio comparaba a Luisa con Emma Bovary, ambas lectoras de libros románticos, fantasiosas y apasionadas. Conforme iba avanzando en la lectura fui cambiando de opinión: Luisa es más cercana, y menos calculadora. También los personajes secundarios son mucho mejores aquí, están mejor perfilados, tienen más colorido y más gracia. No quiero restar mérito a Madame Bovary, que me gustó mucho, pero sí creo que esta novela se merece más fama y reconocimiento del que tiene.

Voy a comentar algunos personajes:

-         El que más me ha gustado es el de Juliana, que en el capítulo 3 queda descrita a la perfección, de hecho es el personaje más logrado de todos en cuanto a perfil psicológico. Ella es una criada que no se resigna a serlo, quiere tener un negocio, pero no tiene dinero ni salud. Se considera seria y trabajadora pero injustamente tratada por la vida. Y quiere dinero para garantizarse una vida más digna. Para conseguirlo elige el camino de la extorsión.

-         Doña Felicidad es una cuarentona soltera amiga de la familia con constantes problemas de digestión y de amor no correspondido. Es un punto cómico en el libro, la única amiga de buena reputación con la que está bien visto que Luisa salga y converse.

-         Sebastián es el gran amigo de Jorge, la típica persona a quien todos quieren por su bondad y sensatez, que quedará bien demostrada a lo largo de la historia.

-         Leopoldina, amiga de Luisa, es una mujer de mala reputación porque lleva una vida de adulterio. Luisa disfruta en su compañía pero Jorge no quiere que se vean.

-         Basilio es el personaje que menos me gusta, más que nada porque es demasiado canalla con Luisa, si es su primo, si se conocen desde niños y han sido novios su frialdad y egoísmo no tienen justificación.

 

Como bue